Introducción
Por
fin se hizo justicia. Rios Montt condenado a 80 años por genocidio y crímenes
de lesa humanidad.
“Indio
visto, indio muerto”.
Esas eran las órdenes que salían del destacamento de Nebaj, uno de los pueblos
de la zona ixil, en el Quiché. Estuve en Guatemala por primera vez en el 95, un
año antes de la firma de los Acuerdos de Paz. Bajando de la comunidad de Santa
Rosa me quedé atrapada en Chajul, otro de los pueblos ocupados militarmente, y
sufrí a los riosmontistas: “gringa guerillera amiga de gente robatierras”.
Pasé
mucho miedo, como pocas veces en mi vida, y aún así, nada comparado con el que
habían pasado tantos indígenas. Aquellos insultos y amenazas eran solo
consecuencias muy menores de un conflicto durante el cual se ejerció la
violencia más salvaje. Estos últimos meses he vuelto a escuchar en twitter
cosas tan insoportables como las que me habían contado en aquellas montañas:
“Jacinto,
quien en 1982 era un niño, relata que el día que llegó el ejército a su aldea
vio como mataron a su madre de un machetazo, también murió su hermano, mientras
el intérprete que acompañaba a los soldados le decía: “No llores, si no lo
mismo te va a pasar a vos”. / Torturaban a la gente cortándoles la lengua, las
uñas, les puyaban con cuchillos” expresó mediante una video conferencia un
testigo que fue secuestrado por el ejército cuando tenía 8 años y relató que
siendo niño vio cosas horribles en el destacamento. No puede olvidar “cuando
los soldados le cortaron la cabeza a una anciana y luego jugaban con la cabeza,
eso no lo puedo borrar de mi mente…”.
El
estómago encogido de nuevo. No tuve que esperar las crónicas condicionadas
de ningún gran grupo de comunicación para seguir el juicio en directo,
conocer los testimonios indígenas, disponer de los mejores análisis. Las ONG,
los periodistas locales y algunos de nuestros periodistas independientes han
hecho un gran trabajo. Nuevo periodismo internacional.
Nudo
La
ONG guatemalteca CALDH, una de las más
valientes y perseverantes, vieja conocida y socia de muchas ONG catalanas y
españolas, ha conseguido que se juzgue a Rios Montt. CALDH retransmitió a
diario el juicio a través de los boletines diarios que colgaba en un blog que hemos visitado
50.000 personas. Desde aquí, Acsur le ha
hecho un hueco a las crónicas en su página. Contenidos valiosísimos gratis.
PlazaPública, un periódico digital independiente guatemalteco sin fines de lucro,
un proyecto de periodismo cívico potentísimo, como parte de su cobertura
especial, ha retransmitido el juicio en directo por twitter. Y alguna
crónica de Carlos
Dada de El Faro, un digital salvadoreño, ha sido de quitarse el
sombrero.
¿Y
cuando trabajan juntas las ONG y el periodismo independiente? Dos buenos
ejemplos. El
colectivo de periodistas Contrast-Forade Quadre ha dado salida a su material de
periodismo de paz, en forma de cápsulas de video con Periodismo
Humano.
Ramón
Lobo ha elaborado un excelente reportaje para Jot Down patrocinado por IO que,
con muy buen criterio, se lanza sobre los grandes reporteros que la máquina
expulsó, via ere o prejubilación. Buen periodismo por fin. Nada que ver
con los publireportajes pagados que tanto daño han hecho. Lobo habla del
genocidio de los 80, pero habla del presente. En unos pocos párrafos,
Lobo y sus fuentes lo explican todo, y todo tiene que ver: el conflicto
histórico por la propiedad de la tierra, las masacres, el juicio, la violencia
actual, el proyecto de la ONG.
“El
exdictador José Efraín Ríos Montt y el poder absoluto que simboliza no
es un pasado lejano, sino un presente continuo” / “Lo que sucede hoy en el
valle del Polochic es la continuación de un proceso. Muchas de las tierras
robadas en las masacres se vendieron a sus propietarios actuales” / “Al
conflicto tradicional de la tierra se une el de la minería: multinacionales que
llaman a la puerta del Gobierno para hacerse con la explotación de las
riquezas” / “Pérez Molina, un exgeneral, considera enemigos de la patria a las
organizaciones nacionales o internacionales que defienden los derechos de las
personas. El lenguaje es el mismo de los tiempos de la guerra civil; el envoltorio
es otro, con un pátina de democracia para atraer inversores”.
Desenlace
Al
corresponsal de El País que cubría el juicio de Rios Montt le pareció “un
giro inesperado” que un testigo acusase al presidente actual de
Guatemala, Otto Pérez Molina, de participación en las masacres. Y hoy uno
de sus editoriales dice que la
impunidad se ha terminado. Sorpresa poca. El exmilitar estuvo en el Quiché
en esa época, y en la red se puede ver
un video donde muestra su armamento comprado a Israel. En “El arte del
asesinato político.¿Quién mató al Obispo?” de Francisco Goldman, un
megareportaje megadocumentado, también aparece vinculado al asesinato de
Gerardi.
Otto
Pérez Molina se ha apresurado a decir que con esta sentencia limpian su
historial como país vulnerador de derechos humanos. ¿Tan fácil?
El
presidente de Guatemala estuvo hace tres meses en España y pronunció un
discurso en el hotel Ritz, patrocinado por el Foro Nueva Economía, ante 200 de
nuestros empresarios. Vino a pedir inversión y su
discurso daba escalofríos. Hace falta haber vivido poco tiempo en Guate
para saber lo que significan sus palabras: “Guatemala tiene abundantes
recursos mineros e hidroeléctricos que necesitan inversión extranjera directa
para ser explotados y ello ha llevado algunos problemas en varias comunidades.
Estos son producto de la desinformación producida por algunos grupos ambientalistas
que están plenamente identificados y controlados”.
Casualidades de la vida, Aznar había presentado, precisamente en Guatemala, uno de los últimos informes estratégicos de la FAES “América Latina: una agenda delibertad 2012”, y asesora a Barrick Gold Corporation, una de las mayores empresas mineras del mundo, con fuertes intereses en Centroamérica.
¿Ahora dos días de titulares y
tema cerrado? Lobo dice que Guatemala es un desaparecido informativo.
Que mirar hacia otro lado es otra forma de complicidad en las injusticias, en
las matanzas. Sin duda. Por eso necesitamos periodismo de investigación
preventivo. Alianzas de ONG, medios del Sur y periodistas independientes
del Norte. The future is now.
Posdata
CALDH ha agradecido a sus
ONG socias el apoyo durante 12 años. Si has estado pagando una cuota a
una ONG que trabajaba en proyectos de defensa de los derechos humanos en
Guatemala, gracias: estabas ayudando a condenar a Rios Montt. Las ONG
sirven para cosas así. Y no es cosa de cinco minutos. Hacen falta años de
solidaridad para hacer justicia.
En
las montañas de la zona ixil aprendí cual era el equipo de “animación”
comunitario perfecto (radio, máquinas de escribir y guitarras) y el responsable
del grupo de Educación de la Sierra de aquél momento (76 maestros, 1365
alumnos), me enseñó a avanzar sin caerme, por los “caminos de una sola
persona”. Todavía hoy no me atrevo a escribir su nombre, “por
seguridad”.
Yo
miraba siempre por encima de la milpa y se limitó a decirme: “Abajo. Sus pies
la guían”. Se suponía que yo protegía su vida. Pero él protegió mi espíritu. Abajo
siempre. Solidaridad, resistencia y esperanza aún cuando parezca que no hay
camino. Así se abre. Tantitx (en ixil). Maltiotx (en quiché). Gracias.


