jueves 12 de noviembre de 2009

Hacia el periodismo crítico


La reflexión de cómo conseguir una comunicación para el auténtico cambio social nos reunió a periodistas y ONGD en las Jornadas “Medios de Comunicación y el Sur en Palma de Mallorca el 28 y 29 de octubre de 2009. Empezamos hablando de la responsabilidad de los medios de comunicación en la imagen que se transmite de las realidades del Sur… y llegamos a la necesidad de un periodismo crítico. El público en la sala reivindicaba recuperar la ética y la capacidad crítica del periodista, “es de donde cojea la profesión. El resto de cosas, como la información, puede buscarlas cada profesional”.

“Entre el Norte y el Sur no hay un océano, sino un vertedero pleno de prejuicios”. Así se presentaban María Galindo e Idoia Romano, del movimiento feminista Mujeres Creando, un colectivo de mujeres referente en Bolivia que agita la política boliviana construyendo comunicación individual y creativa.
Reivindican el derecho a tener voz y acción propias, a encontrar el lenguaje que nos identifica y define como sujetos no intermediados para comunicarnos. Plantean la doble mentira sobre el norte y el sur: para entender la construcción de la imagen del Sur, es necesario que el Norte vea primero como se forjan las relaciones de poder en su propia sociedad y como funciona la lógica de los medios. Presentaron su emisora Radio Deseo (accesible desde internet en http://www.radiodeseo.com/ ). “Es un mito que los grandes medios de comunicación lleguen a mucha gente en Latinoamérica. Nos planteamos como objetivo llegar a toda la sociedad boliviana y no sólo a los sectores concienciados”, explicaba Idoia Romano.



Darnos cuenta de cómo los medios convencionales nos deseducan y del papel que tienen en la (re)producción de estereotipos fueron las reflexiones planteadas por Laura Navarro, doctora en Comunicación Audiovisual e investigadora del grupo Minority Media. "La representación del mundo árabe en nuestros medios, siempre incide en la parte catastrófica, sin contexto en la realidad social. El lenguaje utilizado y las imágenes que ilustran la información (siempre en grupo, en actitudes que sugieren violencia) favorecen una deshumanización que legitima el discurso de la invasión islámica. Son bárbaros." (Entrevista completa aquí )

Gervasio Sánchez, recientemente galardonado con el Premio Nacional de Fotografía 2009, denunciaba en Palma: “Los medios de comunicación son los primeros que hacen de la guerra un espectáculo. Se da una visión simple en función de sus intereses mediáticos. ¿Porqué lo que tiene que ver con la corrupción trasciende a través de los tribunales y no por los periodistas? El periodismo debe desbancar las estrategias de corrupción, sólo que las relaciones entre prensa, el poder político y económico son cada vez más obscenas.” (Entrevista completa aquí)

Javier Erro, especialista en comunicación para el desarrollo, dibujaba el panorama de agotamiento del modelo de medios de comunicación y del periodismo, la precaria situación de la profesión periodística (incluida su desfasada formación académica). Y, por otro lado, un modelo de solidaridad dominante y de cultura en las ONGD que desmovilizan.



Edmundo Sepa contaba su experiencia como colaborar de medios en temas de África. “Los medios en los que he trabajado me piden que sea un símbolo, “el negro que escribe en periódicos” y, a la vez, cumpla mi deber de informar, pero no hay libertad de expresión para los africanos”.
El público de las Jornadas se preguntaba qué soluciones podían impulsarse y Xavier Giró, profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona, planteaba el debate: “¿debe limitarse el periodista a informar? Para tener globalmente una buena información es necesario que los periodistas trabajen contracorriente en la mayoría de los grandes medios y hace falta también abrir y alimentar otros medios que operen con una lógica diferente.”. Pero, ¿es suficiente con las iniciativas de algunos periodistas que abren fisuras dentro de un discurso que a grandes trazos es deficiente?

Como Erro planteaba, medios y periodistas niegan en la práctica el compromiso que les corresponde con la construcción de ciudadanía, pero no pueden evitar que el público perciba cada vez más esa grave irresponsabilidad. Así que pende sobre ellos el riesgo de ahondar más su propia crisis. Erro apuntaba a la necesidad de medir y evaluar, crear observatorios de iniciativas y debates de fondo con una visión ancha que vaya más allá del sector. Es el momento de coordinar a los diferentes actores sociales para ponerse manos a la obra y dejarse de "apariencias" y manipulaciones.

¿Vigilantes privados? Mercenarios por atún.


Ya escribí sobre ello, pero cada día me sorprende un poco más el tratamiento informativo del tema de los secuestros en Somalia. ¡Cuanta información para tanta desinformación! Que la toma de partido fuera en contra del análisis global mínimanente riguroso era previsible, pero la "normalización" del mercenariado con el apoyo de la ministra feminista-socialista-pacifista me tiene patidifusa.

Hoy en El País, página 14, sale esto: "Los vigilantes privados que embarcarán en los atuneros que faenan en el Índico para tratar de disuadir a los piratas de atacarles reciben las últimas clases de formación militar en Cartagena (Murcia). Los que superen el examen de los oficiales que les están entrenando en el uso de armas de guerra (ametralladoras y fusiles de asalto) recibirán una autorización del Ministerio del Interior y llegarán a Seychelles el sábado, según informó el Ministerio de Defensa".

Pero en la página 8 salía esto: "La empresa de seguridad estadounidense Blackwater aprobó el pago de un millón de dólares (665.000 euros) a una serie de funcionarios iraquíes para evitar represalias por el asesinato de 17 civiles en un tiroteo ocurrido en Bagdad en 2007, que causó la expulsión de la empresa del país y la rescisión de sus contratos con el Departamento de Estado."

¿Hay mercenarios buenos y mercenarios malos? ¿Desde cuando? ¿no hemos visto suficientes pelis americanas? ¿o es que hemos visto demasiadas?

Esta mañana he visto en el programa del Cuní de TV3 las imágenes de cómo "se entrenan", los vigilantes/mercenarios y su comentario ha sido: si las capturas del atún están tan limitadas en el Mediterráneo, "normal" que los atuneros se arriesguen a pescarlo en otros lugares...¿Normal? ¿normal que si ya nos hemos fundido nuestro pescado vayamos a buscarlo donde lo haya, y lo defendamos con mercenarios? ¿de quién es el negocio? ¿cuánto ganan los pescadores secuestrados? ¿cuanto los patronos y las empresas que lo comercializan?

¿Las ONG de paz y desarrollo no sabemos cómo contrarrestar este discurso?¿qué nos da miedo? J. Sempere sí sabe:

"Un país desarrollado como España no debe, tras agotar sus propios recursos pesqueros, expandirse por los mares del mundo privando a otras poblaciones más pobres de sus medios de subsistencia, porque agrava la situación de esas poblaciones y las empuja a una resistencia que desemboca en aventuras violentas y salidas militares. La solución hay que buscarla en casa, adaptándose a unos ecosistemas dañados y gestionándolos mejor (por ejemplo, con la piscicultura como alternativa a la pesca), y adoptando medidas previsoras para que nadie se quede sin trabajo y sin fuente de ingresos. Es inquietante que se esté haciendo exactamente lo contrario: optar por la huida hacia delante y por un neoimperialismo ecológico reforzado militarmente que sólo puede redundar en un empeoramiento de la situación".

viernes 30 de octubre de 2009

Machismo en publicidad. Algunos ejemplos tremendos

jueves 22 de octubre de 2009

Look cooperante: fun morality

La firma española Missing Johnny no se conforma con vestir a una mujer que sólo se interesa por la moda, también se dirige a mujeres con carácter y comprometidas por su entorno. Por esta razón, para la realización de su nuevo catálogo han contado con la colaboración de la Cruz Roja. ¿El resultado? Una serie de fotografías impactantes, en las que se muestra la colección otoño/invierno en un entorno de solidaridad.

En la revista Yo Dona de El Mundo podéis encontrar más fotos "impactantes" de este catálogo insensato porque no se limita a la ambulancia, el maletín y el aparataje de emergencia sino que incluye como atrezzo mujeres latinoamericanas, jóvenes africanos y niños, iconos reconocibles de la inmigración y la miseria.

Como mujer con carácter y comprometida con mi entorno voy a escribir un mail al departamento de comunicación de CruzRoja-Comunidad de Madrid para pedir, por favor, que retiren esa campaña, y os invito a releer estas reflexiones del filósofo Daniel Innerarity (va por tí Jesús).

"¿Cuáles son los nuevos imperativos de esta 'fun morality'?: juventud, salud, esbeltez, ligereza, forma, satisfacción, velocidad, inmediatez, amabilidad... Sería precipitado hablar de un craso egoísmo. Esta ocupación primordial con el yo no tiene por qué ser incompatible con la atención a las necesidades del prójimo, siempre y cuando no pretenda ir más allá de lo que bien puede denominarse un altruismo indoloro.

Una moral del sentimiento es la única compatible con el nuevo individualismo. Desde luego, nunca ha habido tanto llamamiento a la solidaridad, tanta exhibición de realidades inadmisibles acompañada de un lenguaje de reprobación. Pero este éxtasis de la solidaridad es epidérmico, ligero y puntual. Es una identificación superficial con el otro, debido a la repugnancia del espectáculo del sufrimiento; es un compromiso nómada y parcial, moderado y distanciado. A menudo, basta un gesto de indignación para recuperar la buena conciencia.

La emoción suscitada por el espectáculo de niños famélicos es rápidamente olvidada gracias a la película que le sigue: asistir a un concierto de solidaridad, portar un 'slogan' antirracista, enviar un cheque para combatir una determinada enfermedad; todo esto no tiene ningún tono de culpabilidad. Los medios de comunicación exponen continuamente la infelicidad humana pero desdramatizan el sentido de culpa; la velocidad de información crea la emoción y la diluye al mismo tiempo. Estamos en la época de la eliminación y no de la fijación, de la sensibilización fluida y no de la intensificación de los sentimientos.

(...) Es una ética de triunfadores inocentes, de buena conciencia, que se conmueven fácilmente ante la desgracia ajena pero que no dramatizan las cosas excesivamente, que no imponen nada a nadie, que sólo desprecian la intolerancia, que llevan una vida sana y se mantienen en forma, que se manejan bien en la vida, que son autosuficientes, que sólo beben los fines de semana... No sirve, en cambio, a los marginados, los débiles, los gordos, los deprimidos, los subnormales, los lentos, los emigrantes, los presos, los que no saben hacer su declaración de la renta ni conocen los entresijos del Código penal, las madres de familia numerosa y las madres solteras, los habitantes del Tercer Mundo, los dolientes, los moribundos..."