domingo, 12 de mayo de 2013

Sí hubo genocidio. No es un caso del pasado.





Introducción 
Por fin se hizo justicia. Rios Montt condenado a 80 años por genocidio y crímenes de lesa humanidad.

“Indio visto, indio muerto”. Esas eran las órdenes que salían del destacamento de Nebaj, uno de los pueblos de la zona ixil, en el Quiché. Estuve en Guatemala por primera vez en el 95, un año antes de la firma de los Acuerdos de Paz. Bajando de la comunidad de Santa Rosa me quedé atrapada en Chajul, otro de los pueblos ocupados militarmente, y sufrí a los riosmontistas: “gringa guerillera amiga de gente robatierras”.

Pasé mucho miedo, como pocas veces en mi vida, y aún así, nada comparado con el que habían pasado tantos indígenas. Aquellos insultos y amenazas eran solo consecuencias muy menores de un conflicto durante el cual se ejerció la violencia más salvaje. Estos últimos meses he vuelto a escuchar en twitter cosas tan insoportables como las que me habían contado en aquellas montañas:

“Jacinto, quien en 1982 era un niño, relata que el día que llegó el ejército a su aldea vio como mataron a su madre de un machetazo, también murió su hermano, mientras el intérprete que acompañaba a los soldados le decía: “No llores, si no lo mismo te va a pasar a vos”. / Torturaban a la gente cortándoles la lengua, las uñas, les puyaban con cuchillos” expresó mediante una video conferencia un testigo que fue secuestrado por el ejército cuando tenía 8 años y relató que siendo niño vio cosas horribles en el destacamento. No puede olvidar “cuando los soldados le cortaron la cabeza a una anciana y luego jugaban con la cabeza, eso no lo puedo borrar de mi mente…”.

El estómago encogido de nuevo. No tuve que esperar las crónicas condicionadas de ningún gran grupo de comunicación para seguir el juicio en directo, conocer los testimonios indígenas, disponer de los mejores análisis. Las ONG, los periodistas locales y algunos de nuestros periodistas independientes han hecho un gran trabajo. Nuevo periodismo internacional.   

Nudo
La ONG guatemalteca CALDH, una de las más valientes y perseverantes, vieja conocida y socia de muchas ONG catalanas y españolas, ha conseguido que se juzgue a Rios Montt. CALDH retransmitió a diario el juicio a través de los boletines diarios que colgaba en un blog que hemos visitado 50.000 personas. Desde aquí, Acsur le ha hecho un hueco a las crónicas en su página. Contenidos valiosísimos gratis.

PlazaPública, un periódico digital independiente guatemalteco sin fines de lucro, un proyecto de periodismo cívico potentísimo, como parte de su cobertura especial, ha retransmitido el juicio en directo por twitter. Y alguna crónica de Carlos Dada de El Faro, un digital salvadoreño, ha sido de quitarse el sombrero. 

¿Y cuando trabajan juntas las ONG y el periodismo independiente? Dos buenos ejemplos. El colectivo de periodistas Contrast-Forade Quadre ha dado salida a su material de periodismo de paz, en forma de cápsulas de video con Periodismo Humano. 

Ramón Lobo ha elaborado un excelente reportaje para Jot Down patrocinado por IO que, con muy buen criterio, se lanza sobre los grandes reporteros que la máquina expulsó, via ere o prejubilación. Buen periodismo por fin. Nada que ver con los publireportajes pagados que tanto daño han hecho. Lobo habla del genocidio de los 80, pero habla del presente. En unos pocos párrafos, Lobo y sus fuentes lo explican todo, y todo tiene que ver: el conflicto histórico por la propiedad de la tierra, las masacres, el juicio, la violencia actual, el proyecto de la ONG.

“El exdictador José Efraín Ríos Montt y el poder absoluto que simboliza no es un pasado lejano, sino un presente continuo” / “Lo que sucede hoy en el valle del Polochic es la continuación de un proceso. Muchas de las tierras robadas en las masacres se vendieron a sus propietarios actuales” / “Al conflicto tradicional de la tierra se une el de la minería: multinacionales que llaman a la puerta del Gobierno para hacerse con la explotación de las riquezas” / “Pérez Molina, un exgeneral, considera enemigos de la patria a las organizaciones nacionales o internacionales que defienden los derechos de las personas. El lenguaje es el mismo de los tiempos de la guerra civil; el envoltorio es otro, con un pátina de democracia para atraer inversores”.

Desenlace
Al corresponsal de El País que cubría el juicio de Rios Montt  le pareció “un giro inesperado” que un testigo acusase al presidente actual de Guatemala, Otto Pérez Molina, de participación en las masacres. Y hoy uno de sus editoriales dice que la impunidad se ha terminado. Sorpresa poca. El exmilitar estuvo en el Quiché en esa época, y en la red se puede ver un video donde muestra su armamento comprado a Israel. En “El arte del asesinato político.¿Quién mató al Obispo?” de Francisco Goldman, un megareportaje megadocumentado, también aparece vinculado al asesinato de Gerardi. 

Otto Pérez Molina se ha apresurado a decir que con esta sentencia limpian su historial como país vulnerador de derechos humanos. ¿Tan fácil? 

El presidente de Guatemala estuvo hace tres meses en España y pronunció un discurso en el hotel Ritz, patrocinado por el Foro Nueva Economía, ante 200 de nuestros empresarios. Vino a pedir inversión y su discurso daba escalofríos. Hace falta haber vivido poco tiempo en Guate para saber lo que significan sus palabras: “Guatemala tiene abundantes recursos mineros e hidroeléctricos que necesitan inversión extranjera directa para ser explotados y ello ha llevado algunos problemas en varias comunidades. Estos son producto de la desinformación producida por algunos grupos ambientalistas que están plenamente identificados y controlados”.

Casualidades de la vida, Aznar había presentado, precisamente en Guatemala, uno de los últimos informes estratégicos de la FAES “América Latina: una agenda delibertad 2012”, y asesora a Barrick Gold Corporation, una de las mayores empresas mineras del mundo, con fuertes intereses en Centroamérica.


¿Ahora dos días de titulares y tema cerrado? Lobo dice que Guatemala es un  desaparecido informativo. Que mirar hacia otro lado es otra forma de complicidad en las injusticias, en las matanzas. Sin duda. Por eso necesitamos periodismo de investigación preventivo. Alianzas de ONG, medios del Sur y periodistas independientes del Norte. The future is now. 

Posdata 
CALDH ha agradecido a sus ONG socias el apoyo durante 12 años. Si has estado pagando una cuota a una ONG que trabajaba en proyectos de defensa de los derechos humanos en Guatemala, gracias: estabas ayudando a condenar a Rios Montt. Las ONG sirven para cosas así. Y no es cosa de cinco minutos. Hacen falta años de solidaridad para hacer justicia. 

En las montañas de la zona ixil aprendí cual era el equipo de “animación” comunitario perfecto (radio, máquinas de escribir y guitarras) y el responsable del grupo de Educación de la Sierra de aquél momento (76 maestros, 1365 alumnos), me enseñó a avanzar sin caerme, por los “caminos de una sola persona”. Todavía hoy no me atrevo a escribir su nombre, “por seguridad”. 

Yo miraba siempre por encima de la milpa y se limitó a decirme: “Abajo. Sus pies la guían”. Se suponía que yo protegía su vida. Pero él protegió mi espíritu. Abajo siempre. Solidaridad, resistencia y esperanza aún cuando parezca que no hay camino. Así se abre. Tantitx (en ixil). Maltiotx (en quiché). Gracias.

domingo, 14 de abril de 2013

Sí se puede, pero cuesta: campañas para la transformación social


Post escrito por Marta Pulgar @martapulgar


Sí se puede, pero cuesta. Aunque aún queda mucho por hacer, el día que se aprobó el Tratado Internacional sobre Comercio de Armas en Naciones Unidas mucha gente, de muchas organizaciones vinculadas a la plataforma-red-campaña Armas bajo control, celebró el resultado de diez años de trabajo. En tiempos de inmediatez, no está de más recordarlo. Diez años de trabajo. 

En España, de hecho, muchos más, ya que las ONG que se engancharon a la campaña internacional llevaban trabajando por la transparencia del comercio de armas español desde 1994. IO publicó hace algunos años Historia de un cambio posible, que recogía los aprendizajes de esta campaña internacional de incidencia política y que Jorge Castañeda recogía en su blog.   

¿Un buen ejemplo para las ONG de desarrollo? Después de más de 60 años de cooperación internacional, sabemos que el mundo no ha mejorado sustancialmente. Aún y la buena voluntad de entidades y personas, conocemos el impacto negativo de la anticooperación: las interferencias y contribuciones negativas que recibe el Sur (global) desde el Norte (global), es mayor que el impacto positivo de la cooperación.
                                                   
En el contexto actual, las ONG-D vivimos una catarsis. Tenemos la oportunidad única de hacer partícipe a la sociedad de nuestro mensaje de desarrollo global. Cómo dice María Sande, las ONG también somos el 99%. Hoy, más que nunca, nuestro trabajo puede ser útil para extender los valores de justicia y solidaridad. Tenemos la oportunidad de ser coherentes, de superar las lamentaciones por las pérdidas de subvenciones y donaciones. De dejar de gastar esfuerzos en campañas de captación que promueven la caridad y limpian conciencias, pero perpetúan las desigualdades. Tenemos la oportunidad de luchar de la mano de los movimientos sociales. De poner nuestro esfuerzo en denunciar los mecanismos de la anticooperación y trabajar por una transformación social real y global. Y para hacerlo solo nos cabe trabajar aún más en el Norte. Hacer campañas. Abrir procesos de incidencia política. Tejer red. Y apoyarnos mucho mutuamente. 

Disponemos de varias herramientas para hacer campañas para la transformación social: podemos usar la investigación, el lobby, la movilización social, la sensibilización, la comunicación tradicional, la comunicación digital y las nuevas tecnologías. Pero para decidir qué “mix” de herramientas necesitaremos utilizar tendremos que haber investigado y planificado previamente. 

¿Por dónde empezamos? Por marcar qué queremos conseguir y para qué, identificando y definiendo muy bien el problema a abordar, y la alternativa que proponemos. 

También tenemos que definir con quién y para quién, es decir con qué actores se trabajará (aliados y no marcas), y a quiénes se dirigirá nuestro mensaje (público de incidencia, de apoyo, de sensibilización…). 

Una vez sepamos nuestro objetivo, público, aliados y el mensaje o mensajes a transmitir, tendremos que definir una estrategia a partir de la combinación de las herramientas a nuestro alcance.
Para implementar la campaña necesitaremos diseñar un plan de acción que contemple actores, herramientas, cronograma, presupuesto y recursos necesarios. En éste se definirán el dónde, el cómo, el cuándo y el quién para las diferentes fases. 

Tampoco podremos olvidar hacer una previsión de cómo gestionaríamos posibles riesgos, así como el monitorizar y valorar el desarrollo de la campaña para ir revisando la estrategia y adecuándola a la realidad. 
Por último, pero no menos importante, no podemos olvidar nunca, los principios fundamentales de la comunicación para el cambio social, en nuestro sector: 
No te olvides de las causas
Para captar no todo vale
Piensa en la imagen
Ayuda a reflexionar
Acaba con la pornografía de la pobreza (por favor).
Podrás encontrar más pistas sobre cómo planificar una campaña para la transformación social en esta presentación:

domingo, 16 de diciembre de 2012

Perill: localitzades 10 dones pobres amb una presència rotunda i una actitud desafiant

Aquesta és la portada d'El Periódico de Catalunya del 12 de desembre. Amb una foto panoràmica de sis noies africanes, i amb el peu de foto-titular “Prostitució i robatoris al Passeig Marítim”.

Només llençar-la a twitter Saül Gordillo, Cap de continguts digitals del diari, almenys un parell de periodistes, Manu Simarro i Bertran Cazorla, van criticar-la per racista. De seguida Gordillo es va molestar amb el pre-judici i va demanar la lectura del contingut complet al dia següent: “no criminalitzem res, perdoneu per fer periodisme/ recordeu McLuhan? una mica de confiança i generositat per la trajectòria, no? / trobo precipitat el judici sever per part de companys sense llegir la informació”. 

Gordillo tenia molta raó en dues coses: a) twitter mou a judicis ràpids i viscerals -fins i tot a gent molt assenyada- b) calia aprofundir una mica més. Ni que fos per fer un judici encara més sever, però més raonat.

I efectivament la lectura atenta de la peça completa fa encara més qüestionable la foto i el seu tamany: resulta que els empresaris de la zona de Marina Village i del Port Olímpic es queixen amargament al Districte de Ciutat Vella perquè prostitutes africanes roben als seus turistes, els “rendibles”, i al Districte diuen que el tema està controlat, i que ja envien Urbana i Mossos cada dia. La cosa és encara pitjor quan descobrim que el problema de seguretat que el diari ha considerat tan rellevant per dedicar-li portada i doble pàgina són 10 dones, -han publicat una foto amb 6- a les què ja fan seguiment dos cossos policials  i patrulles de vigilància privades. 

De debò que a Ciutat Vella, un dels districtes més pobres i amb més problemes de seguretat, han de córrer per protegir la zona d’influència del Casino de l'Hotel Arts? De debò que 10 dones pobres són un greu problema d’ordre públic? Si es fa esment de la recent desarticulació d’una xarxa que prostituïa a la força altres “desenes” de prostitutes... estem segurs que aquestes 10 no estan també obligades a fer el que fan, i a portar diners com sigui, a qui sigui? No serà que aquestes desenes les convertim en legions amb aquestes informacions i amb aquestes fotos? On estem posant el focus? A quin model de ciutat serveix el nostre periodisme? Millor ni pensar que hauria passat si hagués plantat el cul aquí l’Adelson.

De fet, només per l’argument que dóna l’ONG Genera al reportatge, ja és rebutjable aquesta portada: identificar prostitució amb dones negres i nigerianes està provocant denúncies arbitràries i injustificades, i això està agreujant la seva situació.

Òbviament va ser la notícia més llegida del dia a la versió digital, i els comentaris reflecteixen perfectament quina mena de nobles pensaments va alimentar: Hay más sida por extranjeros contaminados / Això ja fa molt temps que passa de ratlla, expulsió immediata d’i·legals i delinqüents/ ¿Tanto cuesta enviarlas a su país? / Cuando las detienen empiezan a decir que son víctimas de mafias y de esa manera si se pudiese expulsarlas se acogen a protección legal y no solo roban a extranjeros / ¿No son estas las que vinieron en pateras y que eran víctimas?

Com que no volia ser injusta en el meu sever judici vaig demanar al professor Xavier Giró, i al seu equip de l’Observatori de la Cobertura dels Conflictes de la UAB, si anava errada, i aquesta va ser la resposta:

- Les noies que es prostitueixen tenen unes biografies que les fan mereixedores de solidaritat i ajuda per sortir-se'n d'una activitat perillosa per a elles. Molt més encara si ho fan obligades per proxenetes. Posar el focus en elles como a 'agressores' les estigmatitza i reforça el rebuig social cap elles, i no cap els proxenetes i els clients. Amb el fet de visualitzar-les en les fotos com a presumiblement africanes es reforcen els prejudicis xenòfobs i racistes.

- Encara que el reportatge diu que són 'algunes dones' és tant sols en una maniobra retòrica que el distancia formalment de la generalització a totes les presents en la zona, però que es projecta sobre totes elles, per la impossibilitat de distingir quines ho fan, i quines no.

- La rellevància que se li dóna a l'assumpte potencia l'alarma social perquè el lector estàndard dedueix que si té tant d'espai és perquè serà important. Èticament és rebutjable donar-li aquesta dimensió perquè si ja actua la policia, no caldria que li donessin tant de relleu i, per tant, la decisió periodística de fer-ho així és sensacionalista, bàsicament orientada a vendre diaris independentment de les nefastes conseqüències estigmatitzadores.

- Com a conseqüència de l’estigmatització, les autoritats que haurien de prendre mesures de protecció cap a elles, tenen molt més difícil ajudar-les per la mala imatge social que acaben de guanyar i, a més, tenen molt més fàcil detenir-les i expulsar-les, de manera que encara les condemnen a un futur pitjor.

- Donar tant espai sobredimensiona el tema a ulls dels jefes dels mitjans de la competència (Prostitució! Hem de parlar de prostitució! No estem donant res sobre això!) el que pot suposar  sobredimensionar-ho encara més, fins que l'Ajuntament o la policia es vegin empesos a fer una macroredada (que tindrà el seu pessebre) per demostrar que "estan fent algo".

- La redactora de l'article sol dedicar-se a temes de turisme. Conscient o no, posa el focus del victimisme en el turista robat i la imatge de Barcelona. Segurament no té cap formació sobre exclusió social, etnificació de la delinqüència, etc.

- En parlar de les dones es fan servir expressions com "rotunda presència" o "actitud desafiant".  Són dones que exerceixen la prostitució, no militars, ni un grup armat ni res semblant. Amb aquestes expressións es vol donar la sensació que la seva presència trasbalsa tot el que les envolta. 

- La perspectiva de gènere és inexistent. Es criminalitza a les prostitutes i es porta el debat cap al dany econòmic que això causa a la zona, quan elles són les principals víctimes d'un sistema patriarcal (aliat sempre amb el capitalisme) que mercantilitza el cos de les dones i que construeix al imaginari col·lectiu la idea que aquest pot ser comercialitzable i objetualizable. 

- La prostitució no es pot analitzar sense tenir en compte el context sociopolític, econòmic i cultural que l'ha originat i que la segueix promovent. Sovint s'afirma que la prostitució és l'ofici més antic del món i només pot ser-ho si s'assembla a l'esclavitud. Cap ésser humà vol ser esclau quan sigui gran, de la mateixa manera que cap nena vol ser puta si té una altra opció.

Uf! Sembla que sobren raons per dir que aquesta portada promou el racisme i la xenofòbia.

Com vaig escriure fa poc per a Sos Racisme, aviat farà un any que es va fer públic un informe del Consell Assessor de Polítiques Socials i Familiars que analitzava el discurs polític sobre la immigració i la diversitat, i alertava que estava en qüestió un dels eixos fonamentals del Pacte Nacional per a la Immigració: el del foment d’una cultura pública comuna, d’una cultura de la diversitat. L’Informe recomanava a partits, institucions, mitjans i societat civil elaborar un codi ètic de comportament discursiu”.  

Més enllà de l’anàlisi acadèmica, dels dictàmens socials i dels codis ètics, sembla mentida que no canviem el xip. Quan les fotos de Samuel Aranda al New York Times, amb gent remenant als containers, ens va fer mal. Quan nosaltres també migrem. I si ens arribés una portada així de 6 catalanes a Londres? No és que ens faltaria temps per dir que no són representatives de res, i que quina mala llet del diari? 

La gent que tanca edició s’haurà plantejat alguna vegada com afecta una portada així al conjunt de dones africanes que viuen a Barcelona? O què creiem que no llegeixen res, ni s’assabenten de res? Potser és això. Potser ni compten com a lectores. Una altra manca de respecte. Una altra manera de negar el vincle, i la ciutadania.  


P.D: Molt llarg aquest post, ja ho sé. De la mida de la meva indignació :( 

domingo, 4 de noviembre de 2012

La imagen que no toleramos: Preguntas al aire para un filósofo francés

El otro día me di un paseo por el blog del periodista Daniel Burgui para comentar su post sobre las dificultades de retratar la violencia y el dolor ajeno. En mi comentario enlacé dos textos de Montse Santolino (1 y 2) que trataban con tino la cuestión. En el segundo Montse citaba al filósofo francés Jacques Rancière y su obra El espectador emancipado. Entonces no sabía que en dos semanas asistiría a una charla del mismo en Buenos Aires, donde resido desde hace apenas diez días.
Durante el vuelo hacia suelo argentino todavía albergaba esperanzas de entrevistarlo, así que me dispuse a leer su libro. No es una lectura fácil, menos para una sardina enlatada con poco espacio para pasear las dudas.

Afortunadamente, de lo dicho, lo más clarito (ya imaginaréis el resto) es su respuesta ante la aparente insensibilidad e indeferencia generada por la exposición permanente de imágenes violentas. Para Rancière "Si el horror es banalizado, no es porque veamos demasiadas imágenes de él. No vemos demasiados cuerpos sufriendo en la pantalla, sino que vemos demasiados cuerpos sin nombre, demasiados cuerpos incapaces de devolvernos la mirada que les dirigimos, cuerpos que son el objeto de un habla, sin tener ellos mismos la palabra" [...] "La cuestión de lo intolerable debe entonces desplazarse. El problema no consiste en saber si hay que mostrar o no los horrores sufridos por las víctimas de tal o cual violencia. Reside, más bien, en la construcción de la víctima como elemento de cierta distribución de lo visible".

Desbancar esa banalización pasaría por el reconocimiento de la víctima como portadora de una dignidad humana que devuelve la mirada, más allá de nombres, apellidos e identidades. Lo que consiguen fotógrafos como los citados por Daniel en su artículo (Gervasio Sánchez, Walter Astrada, Jackie Dewe Mathews...) es modificar nuestra posición respecto al otro, romper la distancia de la que tanto habla Rancière: pasamos de  la culpa generada por las fotos del horror (una culpa que según él surge en complicidad con el sistema en el que se inscriben) a la dignidad compartida.

La acción, explica Rancière, se presenta a menudo como la única respuesta al mal de la culpabilidad. Sin embargo, el vínculo entre el espectáculo intolerable, la toma de conciencia de la realidad y el deseo de actuar para cambiarla es, según él, pura presuposición: "La imagen intolerable obtenía su poder de la evidencia de los escenarios teóricos que permitían identificar su contenido y de la fuerza de los movimientos políticos que los traducían en una práctica. El debilitamiento de esos escenarios y de esos movimientos ha producido un divorcio, que opone el poder anestésico de la imagen a la capacidad de comprender y a la decisión de actuar". Para Rancière, este vacío en las bases y vías para actuar ha sido ocupado por una suspicacia global respecto a la capacidad política de toda imagen. "Una confianza nueva en la capacidad política de las imágenes supone la crítica de ese esquema estratégico. Las imágenes del arte no proporcionan armas para el combate. Contribuyen a diseñar configuraciones nuevas de lo visible, lo decible y lo pensable; y por eso mismo, un paisaje nuevo de lo posible. Pero lo hacen a condición de no anticipar su sentido ni su efecto".

Rancière apuesta por las imágenes que no describen lo obvio, sino que desplazan la evidencia y la indignación hacia algo más sutil y discreto, la curiosidad y el deseo de ver de más cerca: ni el ojo sabe por anticipado lo que ve, ni el pensamiento lo que debe hacer con ello. Imágenes que cambian "nuestra mirada y el paisaje de lo posible" al no anticipar sus efectos. Miro de nuevo la la serie de fotografías de Walter Astrada sobre la violencia contra las mujeres en Noruega y pienso que de un u otro modo encajan con esa idea.

Ya en Buenos Aires, traté de conseguir una entrevista con Rancière, quien llegó al país para recibir el Honoris Causa de la Universidad de San Martín (UNSAM). Subrayo con negrita el intento, pero no lo logré: agenda ocupadísima. Puestos ya, dejo aquí el borrador de cinco preguntas que le hubiera hecho, por si suscitan más borradores, algunas respuestas u otras tantas preguntas:

>> Afirma usted que el problema acerca de las imágenes intolerables no es saber si hay que mirarlas o no, sino más bien saber en el seno de qué "dispositivo sensible" se miran. ¿Qué tipo de interpretaciones de la violencia nos posibilitan los grandes medios de información?  
>> ¿El fotoperiodismo, por su naturaleza narrativa, no es de por sí anticipatorio? ¿En qué sentido su función dificulta o estimula su capacidad política?
>> ¿Qué opinión le merecen exposiciones de gran formato como World Press Photo? El museo como expositor de miradas ¿contribuye a la banalización del dolor?
>> ¿Qué le parecen la serie de fotografías de Walter Astrada sobre la violencia machista en Noruega? [Ya me las arreglaría para mostrárselas si no las conoce]
>> ¿Qué papel juega "lo exótico" de las víctimas en la interpretación de lo intolerable?

Foto: El Roto