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lunes, 7 de noviembre de 2011

Los albinos tanzanos: el corazón y las tinieblas, reload

“El imaginario es un lastre, y el etnocentrismo no ayuda. Y si el conocimiento del continente es pobre o como mucho wikipédico, el resultado en la información de África es decepcionante (...)Howard W. French se lamenta de la escasa formación de los periodistas occidentales que cubren África. Considera que dicha “ignorancia” no sería tolerada por sus jefes si informaran de otra zona del mundo (...) parece como si en África se bajara el listón de la exigencia y el rigor, y ante la falta de recursos para interpretar una organización social diferente, el periodista apela al manido “continente oscuro”, cita a una fuente occidental y acaba nombrando a Joseph Conrad.”
(A.Castel)


Así es, hay que ponerse en guardia ante cualquier reportaje o pieza sobre África que empiece o acabe citando el Corazón de las tinieblas... La mayoría solo sabe que inspiró Apocalypse Now y lo citan no para criticar el imperialismo, sino para ilustrar el salvajismo africano. Pero Conrad hablaba de la Conferencia de Berlin de 1884 como la “Sociedad internacional para la supresión de las costumbres salvajes”.

Sistiaga estuvo en Tanzania para denunciar el drama de la persecución de los albinos. Los vuelos, los buenos hoteles, el trabajo de los traductores y contactos locales y los desplazamientos en coches caros deben amortizarse. Los reportajes de casa bona tiene previas y promos. Blancos de la magia negra, fue la versión escrita de finales de agosto y las imágenes llegaron el 14 de septiembre en Canal+.

Sistiaga se ha subido, o lo han subido, al reportaje de autor, en una suerte de perezrevertismo domesticado. En África ejerce de periodista compasivo con alma de tutor, subespecie que cuando visita el continente lo hace para certificar una y otra vez, que no tiene remedio. ¿Cómo fue que habiendo 13 millones de personas en riesgo de muerte por hambruna un poquito más al norte, a él o a su cadena le interesan justamente los 68 asesinatos instigados por la magia negra? Luego podemos girarlo por la cadena en programas serios que ayuden a la comprensión racional como... Cuarto Milenio.

Siempre con las mejores intenciones nos permitimos en África licencias que no nos permitiríamos en nuestro entorno (con, por ejemplo, niños traumatizados), y con las mejores intenciones lanzamos dardos etnocentristas que ponen en cuestión pueblos, gobiernos y culturas enteras:

“Si (los políticos) creen en la magia, como van a legislar de una manera racional contra las excentricidades de los hechiceros”
“En la indigencia material y espiritual, desheredados que harían casi cualquier cosa por dinero”.

Justo un año antes Xavi Aldekoa había hecho una aproximación al tema radicalmente distinta desde Sudáfrica, donde vive, sin dejar de mencionar también las mutilaciones y asesinatos rituales: “La doctora bruja”

“El 70% de los sudafricanos consulta a sanadores tradicionales, que interpretan un papel clave en el sistema social y sanitario. Sudáfrica intenta regular por ley la práctica de los más de 200.000 curanderos del país”

Lo de Aldekoa...¿no se parece más a una mediación intercultural tal y como Kapuscinski nos enseñó?

Guia rápida de cómo despojarse de la mirada informativa colonial sobre África:

1. No podemos informar sobre África sin una mínima conciencia de cómo se informa sobre África: un reciente artículo del profesor Castel en el portal InCom y un estudio del CREA vuelven a confirmar la escasez y pésima calidad de las informaciones sobre el continente.

2. No podemos informar sobre África sin nociones básicas de historias y culturas africanas. Deberíamos poder entender que nuestra cultura no es necesariamente mejor a otras y que lo que no somos capaces de entender sobre otras culturas, no es necesariamente malo. Como cuenta Albert Roca, la magia es fuente de estereotipos sobre África desde los primeros colonizadores, y africanistas como él pueden ayudarnos a entender su papel en muchas sociedades africanas.

3. No podemos informar sobre África sin consultar fuentes africanas que no sean necesariamente el hambriento o el brujo que nos encontramos en cualquier pueblo o campo de refugiados, o la ONG que nos ha pagado el viaje o nos facilita los traslados. Más allá de los brujos, en Tanzania hay artistas, intelectuales, líderes sociales etc. En la Faculty of Social Sciences and Communications de la St. Augustine University tiene, por ejemplo, una excelente African Communication Review consultable en línea.

4. No podemos informar sobre África sin mirarnos al espejo, sin buscar paralelismos: ¿de veras somos nosotros sociedades ajenas a las creencias mágicas? ¿no apostamos por las terapias alternativas de cuestionable pelaje en muchos casos? ¿no llama la gente a las tarotistas y lee los horóscopos? ¿no confiamos en el capitalismo? Como dice Amador Fernandez Savater: ¡la magia negra son los mercados !

Sistiaga habla del “límite de la civilización” y acaba por supuesto citando a Conrad: “El horror tiene rostro”. En el Corazón de las tinieblas, el horror efectivamente tenía rostro y era el de Kurtz, el hombre blanco.

domingo, 11 de septiembre de 2011

De Biafra a Somalia: dead children walking

The Times / Gallo Images/ Getty Images 10-08-2011
Un grupo de refugiados somalíes se acerca a los voluntarios del grupo Gift of Givers.

Entre las imágenes de Don McCullin de Biafra (1969) que inauguraron el género de la "fotohambruna" y la de Kevin Carter de Sudán (1993) que ganó el Pulitzer, no había mucha diferencia. Ninguna entre esas fotos y las que hemos visto de Somalia este verano. Las más duras publicadas en los últimos años. Pero sus efectos no han sido los mismos. ¿Estamos saturados de fotos de niños famélicos?

También se han publicado algunas fotos que rompían los iconos amables y las rutinas discursivas: hombres armados amenazando o golpeando a mujeres a las puertas de los centros de reparto de alimentos, mujeres no tan pasivas que rompían las colas y se abalanzaban sobre los guardias con sus niños muribundos sobre las espaldas. ¿Buenas por inquietantes e imprevisibles? ¿o tampoco nos hemos fijado en ellas?

Sigo intentando entender por qué ya nos nos afectan tanto o casi nada las imágenes hirientes de niños por morir y J. Rancière, filósofo francés que conecta con Freire y Martín-Barbero en su creencia en la capacidad de las masas para entender su sociedad del espectáculo, me da nuevas claves.

"Hay que poner en cuestión la opinión común según la cual ese sistema nos sumerge en un torrente de imágenes en general- y de imágenes de horror en particular- y, de ese modo nos vuelve insensibles a la realidad banalizada de esos horrores (...) Esta visión pretendidamente crítica está perfectamente en concordancia con el funcionamiento del sistema.

(...) Si el horror es banalizado, no es porque veamos demasiadas imágenes en él. No vemos demasiados demasiados cuerpos sufriendo en la pantalla, sino que vemos demasiados cuerpos sin nombre, demasiados cuerpos incapaces de devolvernos la mirada que les dirigimos, cuerpos que son el objeto de un habla, sin tener ellos mismos la palabra. El sistema informativo no funciona por el exceso de las imágenes, funciona seleccionando los seres parlantes y razonantes, capaces de “descifrar” el flujo de información que concierne a las multitudes anónimas.

(...) La cuestión de lo intolerable debe entonces desplazarse. El problema no consiste en saber si hay que mostrar o no los horrores sufridos por las víctimas de tal o cual violencia. Reside, más bien, en la construcción de la víctima como elemento de cierta distribución de lo visible.

(...) El escepticismo presente es el resultado de un exceso de fe. Nació de la decepcionada creencia en una línea recta entre percepción, afección, comprensión y acción. Una confianza nueva en la capacidad política de las imágenes supone la crítica de ese esquema estratégico. Las imágenes del arte no proporcionan armas para el combate. Contribuyen a diseñar configuraciones nuevas de lo visible, lo decible y lo pensable; y, por eso mismo, un paisaje nuevo de lo posible. Pero lo hacen a condición de no anticipar su sentido ni su efecto".

El espectador emancipado.
Para saber más recomiendo la entrevista que le hizo Amador Fernández-Savater para Público.

lunes, 15 de agosto de 2011

Las 3 tenoras: el periodismo es cosa de chicas


'El periodismo del futuro' Rosa María Calaf, Mayte Carrasco (1/2)

'El periodismo del futuro' Olga Rodríguez (2/2)

Penita de blog, medio abandonado...Y mira que el verano ha dado de sí con tanto pobre suelto en Somalia, en Londres y en Catalunya. Qué fuerte comprobar que los discursos de criminalización de la pobreza son tan globales como la propia pobreza.

Agosto trabajando permite cosas como ver videos que nunca tienes tiempo de ver. Estos dos resultan un marco excelente para entender por qué no entendemos la crisis de Somalia, probablement la peor explicada y peor atendida de los últimos tiempos, pese a estar resistiendo el verano (informativamente hablando).

No entendemos Somalia porque no entendemos el mundo y los medios no nos ayudan. El 11 de mayo Le Monde diplomatique organizó una mesa redonda sobre 'El periodismo del futuro', con Rosa Mª. Calaf (12:17), Mayte Carrasco (25:01) y Olga Rodríguez (46:10). Hay muchos debates sobre la crisis del periodismo pero pocos donde todas las ponentes sean mujeres expertas en información internacional, y no de academia, sino de terreno.

La dictadura de las agencias, que veamos el mundo solo a través de Reuters y AP gracias a la desinversión en corresponsalías y enviados especiales de las empresas periodísticas, es una de las razones por las cuales la información sobre el mundo es rápida, mala y sensacionalista. También lo es la interiorización de la profesión de la cultura del "boom y el click". Y si al "concepto deforme de lo noticiable", le añadimos el de "caos narrativo" d'Ignatieff ya tenemos bastantes claves para entender por qué los medios están conformando un pensamiento superficial y simplista y moviendo a la más absoluta indiferencia respecto a una realidad global compleja, absolutamente determinante para nuestro futuro.

La mejor frase del acto es de Ortega y Gasset: toda realidad que se ignora, prepara su venganza.

martes, 17 de mayo de 2011

Otra ocasión desperdiciada para la educación


La campaña Pastillas contra el dolor ajeno, impulsada por la sección española de Médicos sin Fronteras (MSF), arrancó en noviembre de 2010 con el objetivo de recaudar fondos para financiar proyectos de MSF de tratamiento de seis enfermedades olvidadas. Para ello, la oenegé pone a la venta cajas con seis caramelos a modo de pastillas, uno por cada dolencia, que se distribuyen de forma exclusiva en farmacias al precio de un euro.

La campaña, difundida tanto en medios tradicionales como digitales, está consiguiendo un notable impacto. El discurso utilizado por MSF se sustenta en dos pilares: la búsqueda de su legitimación como oenegé y la importancia otorgada a aquellos elementos que pueden permitir el éxito de la campaña, es decir, la venta de los caramelos. En este último punto, por ejemplo, se destacan la idea del bajo coste de la caja y la participación de varios famosos que apoyan la iniciativa (deportistas, cantantes, actores...).

Sin embargo, desde el punto de vista de la eficiencia cultural, el discurso de MSF presenta varias carencias. Así, en general, se proyecta una imagen de dependencia del Sur con respecto al Norte y las explicaciones sobre las causas estructurales de la situación -por ejemplo, la falta de investigación en las enfermedades que afectan a los países empobrecidos porque no reportan grandes beneficios- son escasas y tienen poca visibilidad. De esta forma, la campaña no promueve una ciudadanía bien informada y crítica y la solidaridad se plantea como un acto aislado que no requiere de gran esfuerzo y no como un compromiso a largo plazo sustentado en una reflexión sobre las causas de las situaciones de desigualdad que existen en el mundo.

En definitiva, el éxito conseguido por MSF en la recaudación de fondos para combatir las enfermedades olvidadas podría haber sido completo si el discurso utilizado en la campaña hubiera tenido en cuenta en mayor medida criterios de eficiencia cultural para impulsar el cambio social.

Este post -redactado por Amador Iranzo- está basado en las conclusiones del artículo presentado por Amador Iranzo y Andrea Francisco (investigadores del Insituto de Desarrollo Social y Paz de la Universitat Jaume I) en el IV Congreso Internacional sobre Análisis Fílmico celebrado en la Universitat Jaume I los días 4, 5 y 6 de mayo de 2011. Para más información, consultar Amador Iranzo y Andrea Francisco (2011), «Nuevas formas de comunicación digitales aplicadas al Tercer Sector. Análisis de la campaña “Pastillas contra el dolor ajeno”, de Médicos sin Fronteras (MSF)», en Bort, Iván; García Catalán, Shaila, y Martín Nuñez, Marta, Actas del IV Congreso Internacional sobre Análisis Fílmico, Madrid, Ediciones de las Ciencias Sociales.


sábado, 7 de mayo de 2011

Cuaderno Pueblos: "Comunicación, educación y desarrollo"


Hace un par de semanas la Revista Pueblos publicó un cuaderno dedicado exclusivamente a la Comunicación, Educación y Desarrollo. Algunos miembros del Foro participamos en su elaboración, aportando algunos de los puntos de vista que vamos cociendo en espacios como éste. El cuaderno se puede descargar. Éste es el índice de contenidos:

1. PRELAVADO: Objetivo marco

INTRODUCCIÓN. Asociación Paz con Dignidad. Andrea Gago, p.4

2. LAVADO: Marco teórico de la comunicación y EpD

a) ÉTICA PERIODÍSTICA: ¿Qué es? ¿De qué hablamos? Pascual Serrano, p.6

b) COMUNICAR Y EDUCAR PARA LA SOLIDARIDAD: ¿Imperativo estratégico, ético o necesidad vital?. Javier Erro Sala, p.10

c) EDUCAR PARA EL DESARROLLO: Medios de comunicación de masas y ONGD. Teresa Burgui, p.15

d) DESEDUQUÉMONOS: Comunicación alternativa en el Estado español y educación para el desarrollo. Miguel Romero, P.19

e) EL SUR en los medios de comunicación de masas Miguel Ángel Morales Solís, p.23

3. LAVAR A MANO: Cuestiones prácticas para ONGD, otras ONG, asociaciones y movimientos sociales. Alba Onrubia García, p.27

4. CENTRIFUGADO: Trabajando la educación al desarrollo desde diferentes prácticas y experiencias

a) EL OFICIO DE EDITAR para la construcción de ciudadanía. Olga Abasolo, p.43

- Experiencia Sur: Periferia (Colombia), p.46

- Experiencia Norte: Revista Pueblos, p.47

b) TRANSFORMACIÓN SOCIAL desde las radios comunitarias. Ernesto Lamas, p.48

- Experiencia Sur: Radio Izcanal (El Salvador), p.51

- Experiencia Norte: Hankaz Gora, p.52

c) CINE, multiculturalidad y desarrollo. Enrique Martínez-Salanova, p.53

- Experiencia Sur: ACIN (Colombia), p.56

- Experiencia Norte: Invisible Films, p.57

d) INTERNET. Nuevas ONG para un nuevo espacio público. Montse Santolino y Jordi de Miguel, p.58

- Experiencia Sur: AIC (Israel y Palestina), p. 61

- Experiencia Norte: Zemos98, p.62

5. SECADO: Recursos, p.63



miércoles, 30 de marzo de 2011

Una líder amazónica rumbo al Congreso de la República en Perú




El próximo 10 de abril, el Perú elegirá un nuevo gobernante y nuevos representantes para el Congreso de la República. En esta contienda electoral está presente Teresita Antazú, líder indígena amazónica con más de 30 años de lucha y defensa de los derechos de los Pueblos Indígenas, quien postula como congresista por la Región Pasco.

Como si la fuerza del río de la selva que la vio crecer, la empujara a tomar nuevos rumbos, Teresita ha asumido el reto de ser la primera mujer amazónica que tienta una curul en el Congreso. Sus predecesoras indígenas, aymaras y quechuas, han tenido que combatir -en su tiempo- la discriminación y los estereotipos que se tejen alrededor de la capacidad de las mujeres y de las indígenas para la gestión pública.

Antazú tiene un recorrido importante en la dirigencia de los Pueblos Indígenas Amazónicos, siendo dirigente de la Federación de Comunidades Nativas Yaneshas en 1993, así como en la Asociación Regional de Pueblos Indígenas de la Selva Central en 1998; además de pertenecer a la directiva de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruna desde 1999 hasta 2006 y a la Unión de Nacionalidades Asháninka y Yaneshas del 2007 al 2009.

Luego de los sucesos acaecidos el 5 de junio de 2009 en la zona de Bagua (Amazonas), donde hubo enfrentamiento entre policías y comunidades indígenas, que reclamaban la derogatoria de unos decretos legislativos atentatorios a sus derechos territoriales, Antazú fue acusada de estar involucrada en estos hechos de violencia y se le imputó injustamente el delito de sedición agravada y motin, tal como lo señaló en su oportunidad la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos.

La lucha constante por los derechos de las mujeres y de los Pueblos Indígenas ha sido la principal motivación de Teresita Antazú para postular al Congreso de la República orientada a abrir espacios de diálogo y de cambios desde el gobierno. Este 10 de abril se sabrá si el pueblo de Pasco la respaldará para abrir esta nueva etapa en su camino dirigencial.

domingo, 27 de marzo de 2011

Storytelling for the revolution



El 25 de marzo fue el Día internacional de recuerdo de las víctimas de la esclavitud y la trata transatlántica de esclavos. El gran lema de Naciones Unidas para esta fecha: 30 millones de historias no contadas.

El jueves ví a D’bi.young Anitafrika en el Kosmópolis y sus poesías-relatos son una clase magistral de capacidad narrativa y una patada en las narices a los estereotipos sobre las pobrecitas chicas negras. La publi decía "Poetisa dub, monologuista y educadora afrojamaicana, su metodología de interpretación, absolutamente innovadora ha impactado a la comunidad artística internacional por el hecho de ser un cambio radical de paradigma en la formación y la práctica de las artes".

Hoy sigue habiendo demasiadas historias sin contar y lejos de las confortables oficinas de los funcionarios del universalismo, D'bi.young Anitafrika ha encontrado una manera de luchar contra eso. Reconociendo la tradición oral como gran escuela para conocer la propia historia y reafirmarse en ella, ha decidido explorar las posibilidades del storytelling como herramienta para el cambio social y ha fundado el Pan Afrikan Performing Arts Institute (aquí vídeo sobre el PAPAI).

Algunas de las cosas que nos contó en el CCCB...

"yo joven y inquieta
así que la revolución
no puede acabarse no todavía

nuestros antepasados se comprometieron a luchar
a no ceder nunca

assata shakur
amílcar cabral
frantz fanon
winnie Mandela
che guevara
la reina nanny
steve biko
fidel castro
sojourner truth
stokely carmichael
angela davis
y la lista continúa

quiero verlos
quiero olerlos
quiero tocarlos
porque son mis amigos revolucionarios

amigo que amas a los negros
perdónanos por no haberte amado infatigablemente
el miedo siempre ha sido nuestro peor enemigo

amigo que amas a los negros
tú y yo resistamos ahora"

viernes, 25 de marzo de 2011

Comunicando para la solidaridad y la cooperación

Eloisa Nos- Montse Santolino -Tere Burgui
Foto de Txus Blanco

"No se trata de reproducir mecánica y acríticamente los recursos de los que se vale la comunicación dominante. Desde que se propone otra comunicación que genere un diálogo democrático y dinamice el compromiso social, nuestra comunicación educativa necesita transformar esos instrumentos, reformularlos críticamente, descubrir otros nuevos: crear otro conocimiento al servicio de otra eficacia"
(M. Kaplún)


Otro conocimiento al servicio de otra eficacia
, con esta máxima común como denominadora nos pusimos a escribir hace un año y, por fin, el miércoles pasado presentamos en Barcelona el libro colectivo Comunicando para la Solidaridad y la Cooperación. Cómo salir de la encrucijada.

Acsur-Catalunya, vinculada al Foro Educación, Comunicación, Ciudadanía desde sus inicios convocó y presentó el acto; Txus Blanco recordó el compromiso de esta ONG con una visión alternativa de la comunicación gracias a la influencia y el buen hacer del maestro Miguel Romero que, entre otras cosas, convirtió la revista Hacia el Sur en referente de buen periodismo de ONG.

De la introducción del libro: "... hoy sabemos que el papel de la comunicación es clave en todos los procesos de intervención y transformación social, en el desempeño de sus instituciones, pero esa convicción aparece lastrada a la hora de encarnarse en prácticas sociales por las inercias comunicativas e instrumentales en las que nos hemos formado y educado y con las que hay que romper, antes de que la sociedad rompa con nosotros. Conocemos que los temas comunicativos son esencialmente socioculturales, no sectoriales o disciplinares, por la carga que la comunicación tiene en la configuración de lo social, y que no es posible aportar soluciones a los temas comunicativos desde visiones que olvidan o prescinden del todo. O la comunicación que propongamos parte de una visión integral, o está llamada a extinguirse antes de nacer".

sábado, 1 de enero de 2011

Haití en 360 grados: nueva tecnología, vieja mirada

De las miradas coloniales en la cobertura mediática del terremoto de Haití podríamos hablar horas y horas. Ya sabemos que la catástrofe desató la avidez de centenares de periodistas. Desembarcaron, vieron y contaron: Haití, colonia for export. Pero poco se ha hablado de la huella colonial impresa en la tecnología con la que a veces se contó.

Fijaros en este artilugio colgado en la web de la CNN:



A golpe de clikc, te subes a una pick-up, arrancas y el desastre se abre a tus pies. Desde arriba puedes mirar todavía más arriba abajo delante detrás izquierda derecha... 360 grados de destrucción bajo tus pies. 360 grados de reconstrucción en tu cabeza: el sueño de cualquier aventurero victoriano en el Congo.

Bill Ashcroft cuenta en su libro Post-colonial transformation cómo desde que el pensamiento griego privilegió la vista como vía de cognición por encima del resto de sentidos y formas intuitivas o imaginarias ésta se convirtió en un “medio”, también, de colonización.

Los mapas son un buen ejemplo de esa lógica. En ellos se dibuja y nombra lo visto. Los espacios en blanco son blancos vacíos porque Europa no está, representan la ausencia de modernidad y civilización, una ausencia que debe ser “llenada” a través de la exploración, la observación, el mapeo y el nombre.

La perspectiva como manera “razonable” de pintar/conocer el mundo también implicó, según Ashcroft, la división entre el objeto y el sujeto y la entrada de la ideología occidental en el establecimiento de su significado. “Una de las estrategias más poderosas de dominación imperial es la vigilancia u observación: porque supone alguien que ve desde un punto elevado, sugiere el poder de procesar y entender lo que es visto, y objetiviza, e interpela, el sujeto colonizado de manera que fija su identidad en relación con el observador”. “El acto de mirar no sólo conoce lo que mira, ocupa espacio, se convierte en lo que mira”. ¿Qué tal esos cuadros victorianos en los que los exploradores/colonizadores observan/poseen desde lo alto de una colina lo salvaje/inexplorado que se abre a sus pies?

En su libro Imperial Eyes, Mary Louise Pratt analiza esa huella en la literatura de viajes de los siglos XVIII, XIX y XX. La narración de lo ausente o deficiente sugiere una necesidad de intervenir social y materialmente. De acuerdo a Pratt, esa postal victoriana del explorador/colonizador que observa, describe y posee “lo nuevo” se repite en el reporterismo occidental que cubre las independencias africanas en los sesenta o las guerras civiles centroamericanas de los 80s. Sólo que la observación no se realiza desde la cima de un monte, sino desde el balcón más alto del Sheraton. ¿Lo mismo en Haití?

Más allá de las teorías, a mí subir al coche de la CNN me genera una sensación de victoria e invulnerabilidad que raya el asco: yo soy el blanco intocable que ve y observa el desastre de ellos. Tengo mirada omnipotente, y avanzo a la velocidad que quiero, mientras ellos andan sin rumbo. En mi cabeza tengo planes para reconstruir lo que veo. Los llevaré a cabo; ellos seguirán vagando.



sábado, 4 de septiembre de 2010

El peligro de las historias humanas (II)

Eneko siempre genial y contundente:
¿con qué historias transmitimos este mensaje?

La retórica del espectáculo y de la telebasura de última generación (que desvirtúa cualquier sentimiento real convirtiéndolo en una mueca) lo contamina todo, y ahí nos quedamos las ONG con nuestras mejores historias retenidas.

Quiero recuperar ahora el encuentro con Francesc Escribano, ex director de TV3, que organizó la federación ECAS en julio (aquí la crónica en catalán).

Al margen de que, como suele ocurrir en estos casos, ante la exposición pública de nuestras vergüenzas estructurales, la solución que nos propusiera para nuestros problemas de acceso a los medios fuera la de siempre (adaptarnos a un modelo de periodismo “clásico” que ya no existe), escuchar a Escribano era interesante porque si alguien sabe de historias humanas es él, que las ha convertido en una forma propia de hacer televisión, haciendo avanzar el reportaje clásico hacia el docu-show o docutainment.

Obviamente sus consejos para “salir” en los medios fueron en esa línea: ten algo que decir, di algo diferente, renueva tu mensaje, aprende a “vender” tu problema crónico, ayuda a transmitir problemas reales de gente real, “es necesario dar una dimensión humana y rostro a las historias”.

El problema es que al tiempo que nos sugería eso, nos explicaba cómo funciona la máquina. Resulta que “la realidad” no suele “encajarle” en las rutinas y los esquemas a los periodistas y como la complejidad no es fácil de explicar, simplifican. Piensan-en y piden estereotipos por falta de tiempo para documentarse y, por esa vía, acaban reforzando los estereotipos (¿cuantas veces os han llamado pidiéndoos testimonios o perfiles de cooperantes o usuarios “determinados”?). Además nos recordó que aunque a las ONG nos gustan mucho las historias “en positivo” y están muy bien para los telefilmes de domingo por la tarde, los medios prefieren los conflictos. Su manera de escapar a esas lógicas han sido sus series en las cuales ha seguido en el tiempo a los personajes y sus historias, para tratar de convertir los tópicos en “saber”, aunque él mismo reconocía que ni así era fácil.

El mensaje caritativo-inferiorizante hunde sus raíces en siglos atrás, y las desviaciones de los grandes medios audiovisuales (caritativo-morbosas) no han hecho más que alimentar el monstruo, pasando por encima de las buenas intenciones de las ONG. ¿Cómo hacer entender a los periodistas que son víctimas de sus propias trampas? Que sus clichés son camisas de fuerza. Que necesitamos nuevas historias más eficaces y performativas. Que tienen que escuchar a Adichie Chimamanda: reventar el tópico, nunca una sola historia, nunca la misma repetida.

Los mejores consejos que nos dio Escribano (y al piecito de la letra los seguimos en este blog):
* desconfía de los periodistas porque ellos desconfían de ti
* denuncia públicamente el mal periodismo (sobretodo cuando te la jueguen)
* y exige a los medios su responsabilidad social (a secas, sin apellido “corporativa”), porque están obligados por ley.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

El peligro de las "historias humanas" (I)


"Nila, de 17 años, lidera una organización de mujeres atacadas por el ácido en la ciudad de Sirajganj, a unos 170 kilómetros al norte de Dhaka, en Bangladesh . Tiene la cara y parte de su cuerpo quemados y ha decidido que va a dedicar su vida a denunciar y acabar con esa salvajada."


Los periodistas siempre nos piden “historias humanas” pero las ONG tenemos un problema con ellas
: como le escuché decir a Eduard Martín-Borregón, de Alba (toxicomanías), “las mejores historias no las podemos explicar, no podemos exponer a los medios a determinadas personas”. Touché. ¿No sirve este argumento más allá de nuestras fronteras?


Se acabó agosto y con él la serie de reportajes de El País “Los agujeros negros del planeta/Vidas sin presente”. Cierto que el título dejaba poco margen al buen rollo. Parece que no hay otra manera de llamar la atención sobre este tipo de iniciativas. Una serie anterior de EPS que ya comentamos aquí se llamó Testigo del horror, y entonces Vargas Llosa se fue a la República Democrática del Congo, Millás a Cachemira y La Restrepo (the best) a Yemen.

Los periodistas suelen esgrimir como razones de la superficialidad con la que abordan asuntos lejanos y complejos, la falta de espacio y de tiempo. Los reportajes dominicales de J. Ayuso, sin duda hechos con la mejor intención y acompañados por diferentes ONG, aún con varias páginas, no salen de las habituales narrativas sobre la pobreza: largos catálogos de “historias humanas de miseria”, de historias individuales para poner rostro, que acercan tanto el objetivo, que desenfocan todo lo demás. Y hermosas fotos a página completa que reducen identidades y perpetúan imaginarios: niños de la calle, niñas prostitutas, santeras, bandas, niños africanos desnutridos, mujeres asiáticas quemadas con ácido, rituales de vudú…

Un mes. Cuatro países. Cuatro relatos sin más argumento que el fracaso. El contexto se limita a unas pequeñas columnas rollo wikipedia, y las pocas causas que se abordan son casi todas internas: dictadores, religiones perjudiciales, promiscuidad, agresividad, corrupción… Los agujeros negros lo son por una perversa mezcla de fatalidad e incapacidad que provoca víctimas inocentes: niños apadrinables con familias maltratadoras, enfermos estigmatizados por culturas y sociedades supersticiosas, mujeres y niñas en permanente riesgo de agresión.

Y tampoco hay soluciones: “han sobrevivido a la malaria pero su futuro no es muy prometedor”, “Como el propio país. Allí no funciona casi nada y tampoco se espera que lo haga. La vida transcurre cansinamente, sin objetivos ni esperanza”, “vidas sin pasado ni futuro”, “como si nunca hubiera pensado en un futuro que realmente no existe”, “esperamos la muerte” etc.

Especialmente malo el enfoque sobre Haití: “¿Cuál es el futuro de Haití? Los haitianos no saben o no quieren responder. Conocen su historia y su clase política. Han sufrido las dictaduras y están acostumbrados a las catástrofes naturales”. O “5-300 millones de dólares de los principales donantes internacionales esperan a que haya un gobierno decidido a actuar con un proyecto y sin corrupción. Algo difícil para un país que como dice R. Gumucio, prefiere ahorrar dinero para el funeral de sus hijos antes que para su hospitalización”.


Una excepción para la regla: en el repor de Gaza el mismo periodista cambia la mirada y la politiza. La desesperanza tiene responsables, y no son solo internos. ¿Por qué no se explica la pobreza de Bangladesh, Haití o la República Centroafricana como se explica la de Gaza? ¿será que para contar cualquier pobreza un periodista requiere de tanta especialización como un periodista político o económico? ¿será que la miseria no interesa por que no es noticiable o porque no salimos de la descripción conmovedora propia de las excursiones solidarias?

Y algo muy bien hecho en todos los reportajes: en general el trabajo de la cooperación se explica muy bien. Casi todos los protagonistas son profesionales locales, se habla del trabajo de las ONG locales y se citan sus nombres, y también de como las ONG se coordinan o actúan a petición de los gobiernos locales.

El problema no son las historias humanas, sino que sea la misma historia repetida: la misma desde la colonización. En los repors de El País las mejores historias se descartan, se pasa por encima. Haití está plagado de gente que sabe lo que haría con su país: solo hay que buscarlos! Momento-autopromoción: en La Magalla, entrevistamos a una líder campesina y al director de una radio comunitaria.

Y en el repor de Bangladesh aparecía Nila. Bella aún desfigurada. Mirada dulce, pero valiente. La cara abrasada con 15 años, líder social con 17. Con su organización de mujeres trabaja para que juzguen a los agresores. ¡Esa era la gran historia que merecía cuatro páginas! El Sur está lleno de historias como esa.

En El País solo aparecía la foto de arriba. La otra la encontraréis en el boletín de la Acid Survivors Foundation. Men's solidarity against acid violence. Hay más historias.


Los pobres que tienen esperanzas inquietan a los poderosos (Jon Sobrino)
.

lunes, 7 de junio de 2010

A menos pan, más circo: 15.000 periodistas, 30 días (Mundial I)


¿Qué otra cosa puede organizar un país, aparte de una Copa del Mundo, que haga escribir a 15.000 periodistas a diario durante 30 días? ¿Qué otra cosa? Nada.

Eso le dice Jordaan, el presidente del Comité Organizador del Mundial de Sudáfrica, a Carlin en una entrevista. Y lo malo es que es verdad. El País ya le dedicó el domingo un suplemento-monográfico y un reportaje central completamente prescindibles: 10 o 12 páginas de fotos de gente que al tiempo que supuestamente representa al país, anuncia ropa, se anuncia a sí misma y promociona a “La Roja” (una muestra más de la batalla campal de discursos que se libra cada domingo en esa redacción: quieren ser solidarios y ecologistas y ser felices con menos, y al tiempo modernos y con glamour y ganar mucho dinero; inestimable su colaboración a la confusión colectiva).

Empieza el circo global. ¿Crisis? ¿qué crisis? Primas inmorales por ganar para chavalitos-modelos sociales que nunca irán a la universidad, análisis sesudos sobre la conveniencia de un poco de evasión colectiva e incluso sobre cómo recuperaríamos la confianza de los mercados si ganamos el Mundial…

Jordaan explica que en África, aparte de los grandes líderes de la liberación, los verdaderos símbolos para el pueblo son las figuras del fútbol. Cuando ven a esos jugadores estrella y cómo se han transformado sus vidas, los jóvenes lo consideran una vía para huir de la pobreza, un generador de esperanza. Ninguna diferencia con lo que pasa en los barrios más pobres de L’Hospitalet o Vallekas.

Ante las críticas de por qué gastar 3.000 millones de dólares en infraestructuras habiendo tanta pobreza, alega que con ese dinero no se va a aliviar la miseria del país, con esa cantidad no vamos a cambiar de forma trascendental los modelos sociales y económicos de este país.
al construir un estadio para albergar la Copa del Mundo, ¿sabe cuántos jóvenes soñarán cuando vean a Kaka, Ronaldo y Messi aquí?¿Cómo van a soñar con convertirse en los próximos Ronaldos y Mesis? Es acercar esos sueños a sus vidas para que los toquen y los sientan. Al periodista británico que me sugirió que construyéramos más hospitales, le dije que estaba de acuerdo, pero que quería, si conocía a algún chico, que dijera: "un día quiero estar enfermo en ese hospital"; mientras que, si le llevo al estadio y le pregunto si quiere jugar allí un día, ¡no hay más que ver lo que responde! Lo importante es que, como sociedad, es preciso construir monumentos que representen las aspiraciones, la esperanza, y que las aproximen a la realidad.
Vale pero...¿la comparación adecuada no hubiera debido ser si ese niño querría ser médico o director de ese hospital?. Mucho mejor acercar los sueños imposibles para que los cumplan 1 de cada millón, que trabajar por cambiar de forma “trascendental” los modelos sociales y económicos.

A pesar de lo que nos hagan creer los fantásticos anuncios que harán la Cocacola, la Pepsi y todas las marcas de ropa deportiva, el futbol no es solo futbol, y los periodistas deportivos no son solo la pandilla de adolescentes perpetuos que parecen, que se parten de risa con sus propias ocurrencias y siempre compran colonias a sus mujeres en los aeropuertos (15.000: los dutifrí se van a quedar sin existencias). Rafael Argullol lo tiene claro:
“A medida que ha languidecido la conversación política, estética o religiosa se ha encumbrado lo que pomposamente se ha llamado el lenguaje del fútbol, lenguaje con miles de practicantes que ya no se refiere a un juego sino, como leemos con frecuencia, a unas "esencias", a una "identidad", a un "modo de ser", expresiones que en otro contexto siempre son sospechosas.

… en lo alto de la jerarquía sacerdotal de la nueva religión, los encargados últimos de mostrar que la Roja no es un conjunto de 11 habilidosos pateadores de balón sino el retablo de los apóstoles de una redención en marcha, son los "comunicadores deportivos", los mismos que durante todo el curso futbolístico arengan a los creyentes con los comentarios más elementales y las consignas más sectarias.

Como no podía ser de otro modo, estos predicadores han incorporado a sus gritos el fanatismo de los viejos predicadores y la demagogia de los tribunos de la plebe. Su misión: dejar claro, por si no lo estaba, que el destino del ser humano pasa, no por la cabeza, sino por los pies”.
Desde Matías Prats que consagró, a mayor gloria del régimen, la furia española como la encarnación de los valores hispánicos de la virilidad y la impetuosidad, hasta el lamentable Lama incluyendo a los indigentes en el espectáculo, no hemos avanzado mucho. Los periodistas deportivos han acabado por tener acceso preferente a la mente colectiva. Y para que no falte el público femenino a la cita, ahora los circos deportivo y rosa se funden: el portero de la selección enrollado con la periodista deportiva más sexy del mundo.
¡Con razón los departamentos de marketing de las ONG buscan desesperadamente un evento deportivo o un futbolista al que vincularse! Moda y deportes son la única garantía de ocupar medio segundo la sección de tendencias!

Mucha atención a lo que cuenten de Sudàfrica los sumos sacerdotes. Me temo que dará para un màster de despropósitos. ¿Explicarán que el futbol africano no puede competir en igualdad de condiciones porque los europeos controlan las academias de futbol africanas?

viernes, 7 de mayo de 2010

El peligro de una sola historia




Antes de Adichie Chimamanda un rastreo por la red sobre Nigeria solo devolvía petróleo, violencia sectaria, AlQaeda y la primera ciberacción masiva de una ONG (Amnistia y la lapidación de Amina y Safiya). Dudo que ahora que acaba de morir el presidente nigeriano escuchemos alguna historia distinta (el "A fondo" de El País es una risa).

Cuando se le critican a los corresponsales sus coberturas sobre Haití (ver post anterior) o sobre cualquier otro país empobrecido, siempre alegan la falta de tiempo y el desconocimiento, la rapidez, la inmediatez... Este video* debería ser obligatorio en cualquier escuela de periodismo. En solo 18 minutos se aprende lo necesario sobre poscolonialismo, discurso, estereotipos y responsabilidad cultural.

*Pinchar para subtítulos en español.

domingo, 25 de abril de 2010

Periodismo de terreno


Me encanta esta foto: forma parte de la expo de José Cendón Pilares de África. Una mujer africana, intuyo que recogiendo papeletas electorales. Otra mujer en la mesa y ese enano mirándosela... Vale mucho la pena ver la fotogalería de la exposición: mujeres acarreando agua y cargando con sus bebés... pero también mujeres votando, recogiendo rosas (¿per al nostre Sant Jordi?), delante del ordenador o tomándose algo en un bar. Mujeres pilar pero desde su diversidad.

A José Cendón le acaban de dar el Ortega y Gasset por un reportaje sobre Somalia. Su fascinación por los piratas somalís le costó un secuestro y aún así lo tiene clarísimo: más piratas somos nosotros. No va y viene: vive en África y aprovechando la presentación de otra expo, ayer nos recordaba el origen de los problemas del continente: "Se tiene la idea de que África es un continente abocado a la catástrofe y que los africanos se comportan así por naturaleza y que es culpa de ellos, pero no es así. Vivimos de ellos y se mantienen guerras para poder seguir expoliando".

En otra entrevista vuelve sobre lo evidente
: "hay que luchar contra el sistema si te está maltratando".

Tampoco se muerde la lengua con los medios. Le llovieron los premios por un reportaje sobre psiquiátricos en Ruanda y se dedicó a explicar que en los jurados había gente a la que se lo había ofrecido y lo habían rechazado.

Y para completar la lección del fin de semana, una entrevista con John Lee Anderson en la web del Col·legi de Periodistes de Catalunya. ¿Para quién escribimos? ¿lo que se escribió sobre Haití le interesaría a los haitianos? La prensa internacional ha hablado del robo de niños, de los heroísmos de su gente y de las desgracias, menos de un 20% de las noticias sobre Haití han sido presentadas a través de alguien del país. Ellos y nosotros. Ellas y nosotras. "Encara no ens veiem com una aldea global". Y la gran pregunta ¿cómo interesar al lector sin caer en clichés y sin patetismos? Él intenta explicar historias desde la población autóctona, a través de sus ojos.

Y cuando le preguntan por los demonios del periodismo dice que son los propios periodistas. El miedo al futuro, a la desaparición de la prensa escrita, al periodismo ciudadano... falta de confianza en lo que uno hace, porque el periodismo no desaparecerá jamás. "Si fem alguna cosa, hi hem de creure, hem de tenir valor i convicció en ella".

Entre tanto fast-food, fotos y crónicas de largo recorrido. Los dos han publicado hace poco sus últimos libros. Cendón Billete de ida y Lee Anderson El dictador, los demonios y otras crónicas.

viernes, 2 de abril de 2010

Otra foto de Haití (I)

AP Photo/Esteban Félix en Haiti, 70 days later

Me gusta lo que me inspira esta foto de Haití (¡ampliadla!).

¿Por qué las ONG no utilizan más estas narrativas?

¿Por qué las ONG no comparten un fondo de fotografías de Haití para juntas contrarrestar los valores inculcados por tantos medios?


miércoles, 3 de marzo de 2010

El espectáculo del horror


Último día del FotoPres’09 en Barcelona. Primer premio: un solo ojo al que no le aguanto la mirada, un solo ojo que me obliga a bajarla porque me hace daño siquiera imaginar tanto dolor físico y psíquico…

Me sorprendió que la gente pudiera mirar tanto rato esos primeros planos gigantescos de caras arrasadas de mujer pakistaní. Jordi dudaba de que los museos actuales fueran los sitios más adecuados para exponer esas fotos, para “disponer” la mirada, pero lo que seguro no merecía esa mirada mutilada era su banalización vía reproducción masiva en formato publicitario, en vallas y carteles, por medio Barcelona.

¿Dónde está el límite de lo que no soportamos ver, de lo que no querríamos ver nunca? ¿cómo desacostumbrarse o protegerse contra el deseo incentivado de ver determinadas imágenes?

“Todo puede realizarse, todo puede verse. Las fronteras entre ficción y realidad son cada vez más borrosas; hasta el punto que el espectador pierde la conciencia de lo real, se acostumbra a todo, tanto a la muerte convertida en espectáculo como a la indiferencia que le sirve de cortejo”
Eso dice Michela Marzano. El País publicó el domingo pasado un extracto de su libro El espectáculo del horror. Esta filósofa, que ya le entró a la pornografía y a la autoyuda con muy buen criterio, reflexiona sobre la difusión de imágenes de violencia y los cada vez mayores niveles de tolerancia social respecto a ellas. Habla de reconstruir el dique que ayuda a contrarrestar la crueldad bárbara y de la responsabilidad de los periodistas en esta tarea. En algún artículo previo recogían sus palabras: Estoy en contra no ya de la difusión, sino de la falta de jerarquía de las imágenes, de que se sirvan sin ir acompañadas de instrumentos críticos, interpretativos. Creo que haciendo eso los periodistas dimiten de su responsabilidad, de su tarea, que es la de mantener un punto de vista. Cosa que no impide, por cierto, que sean lo más objetivos posible.

Aún nos da otra buena pista que seguir: distinguir entre la compasión y lo compasional, la propia expresión de una compasión ausente, una especie de discurso social de la compasión que alimenta con buenas intenciones la ausencia de actos.

Al día siguiente de publicar ese artículo me topo en el mismo diario (el mío a mi pesar, el de siempre) con otra pieza sobre Haití, Morir dos veces, ilustrada con una foto fácil de fosa común, de cuerpos amontonados por sepultar. El grueso del minireportaje lo constituyen las declaciones de Morris Tidball-Binz, forense del CICR: el respeto que muestra por las víctimas haitianas no merecía ser ignorado con una foto así.

¿Publicarla o mirarla nos costaría más si el amasijo fuera de cuerpos blancos? ¿quienes son los bárbaros?

viernes, 19 de febrero de 2010

Como contar las catástrofes (II)

Foto de Haití en Flickr de Nacions Unides

Carpentier “vio” lo real maravilloso en Haití. En El reino de este mundo Haití es la promesa y Europa y su segunda gran guerra el fracaso de la civilización europea.

Hay que aprender del Sur.
Muchos países, conscientes de su vulnerabilidad, trabajan en cómo gestionarla. La Iniciativa de la Comunicación tiene un contenedor específico con documentación sobre gestión del riesgo (uno de esos resultados de la cooperación que nunca se saben explicar ni difundir), y del trabajo de la CAN en prevención de desastres con periodistas ha salido una publicación fantástica, Periodismo público y gestión del Riesgo. ¿Qué saben ya? ¿qué pueden contarnos?

Primera pista: "dejar de culpar a la naturaleza como la responsable de los desastres, y asumir que los riesgos son procesos construidos socialmente. Es decir, que para que el riesgo exista se necesitan fenómenos peligrosos y condiciones de vulnerabilidad que son generadas por los seres humanos”.

Como explica l'Escola de Cultura de Pau, Haití es técnicamente una emergencia política compleja: una situación causada por el ser humano, en la que se producen víctimas por efecto de un conflicto armado, desplazamientos y hambrunas, combinado con un debilitamiento o colapso total de las estructuras económicas y estatales, y con la presencia eventual de una catástrofe natural. Las emergencias se diferencian de las crisis humanitarias en sentido estricto porque persisten durante largos períodos de tiempo, tienen un origen fundamentalmente político y provocan consecuencias humanitarias más graves.

Segunda pista: reconsiderar el uso de determinadas imágenes. Excelente David Trueba, creador, y ahora crítico, de imágenes…
“El peligro que corremos tras la torrentera de imágenes es el de la banalización, el efectismo sin sustancia, el abuso de la emoción, hasta degenerar en la indiferencia. Hay demasiadas pantallas, demasiadas ventanas, para que cualquier suceso no pase a ser carnaza, alimento del morbo y finalmente una vulgaridad. La repetición, la carencia de contexto, pueden pervertir una imagen hasta su vaciado. Ayer se emitían, en bucles sin fin, imágenes demoledoras a espaldas del locutor o la presentadora, como un forillo, un relleno, convirtiendo el horror en un mero elemento decorativo. Esas imágenes, algunas espectaculares, deben tratarse con mimo y cuando no cumplen la función básica para la que fueron tomadas preservarse como un tesoro. Es un oficio complejo el de informar, cuya virtud reside en la medida exacta. No se trata de ordeñar la vaca del dolor ajeno provocando un chaparrón emotivo, sino de excitar aquella neurona que nos hace más conscientes del lugar que el ser humano ocupa en el universo. Nos deja más tristes, pero mejor informados”
Tercera pista: dejar de tratar a las personas afectadas por los desastres como víctimas impotentes. Primero porque como confirman todos los organismos y ONG de emergencias, las redes de autoayuda y las capacidades locales se activan siempre y de inmediato y, segundo, porque supone una forma de exclusión.
“Ese testigo de excepción que es el ciudadano hace su aparición en los medios de comunicación como un ser impotente, desvalido que lo ha perdido todo incluso la capacidad de tener un discurso sobre el tema, si es que alguna vez la tuvo, especialmente porque en la mayor parte de los casos las víctimas son pobres que no solamente estaban en condiciones de vulnerabilidad sino que nunca han sido consideradas personas que puedan expresarse sobre sus problemas y sobre las alternativas de solución. Esta es una condición general a la que recluye el discurso periodístico a los ciudadanos en todos los casos, pero que se hace más evidente en el caso de los desastres (…); en el fondo no considera al ciudadano una fuente legítima, porque las fuentes legítimas producen hechos y los ciudadanos no producen hechos sino que los padecen. Es decir, los ciudadanos son la voz pasiva. Y aun cuando aparecen en los relatos mediáticos por su privilegiada condición de testigos excepcionales de los acontecimientos, ese testimonio solicitado por el periodista los confina al lugar de la víctima. Ya se ha dicho que se resaltan sus condiciones de impotencia como elemento melodramático de la narrativa periodística. (…) Los efectos de esta práctica son mucho más profundos que simplemente un acto de exclusión del espacio mediático. Constituye, en el fondo, un acto de exclusión política”.

Cuarta pista: documentarnos sobre la historia reciente (o no tanto) y sobre el contexto, y siempre consultar fuentes/expert@s locales y dar legitimidad y espacio a la sociedad civil organizada. Si algo había en Haití eran ONG y asociaciones, y muchos artistas. Y ahí no vamos a encontrar pasividad y victimismo. Ruti, de Medicos del Mundo, confirma que el personal local que están contratando tiene un excelente nivel de formación. ¿Por qué eso no se cuenta?

Quinta pista: puesto que el cambio climático favorecerá nuevos desastres (también seguramente en nuestra parcelita del mundo), no estaría demás “crear entre los profesionales de la comunicación una cultura de desastres, evitando así caer en errores o facilismos; favorecer las relaciones entre organizaciones, medios y autoridades para que la información sea cada vez más apegada a la realidad, más objetiva y más consciente sobre los contextos del desastre”.

Para empezar podríamos no olvidarnos de este tema hasta la próxima.

Sexta pista: siendo importante la cobertura y el apoyo durante los desastres, lo es más la orientación a la prevención y a la mitigación pero, claro, este enfoque se da de patadas con la “noticiabilidad” y el negocio. Ana María Miralles, mamma del Periodismo Público latinoamericano, dice que “la verdadera transformación del periodismo no pasará por las lógicas del mercado sino por el cambio en el punto de vista desde el cual los periodistas narran la realidad. Lo que se propone es que ese punto de vista sea el del desarrollo sostenible en relación con los derechos humanos de los afectados”.

Gustavo Wilches-Chaux nos da la clave de lo que sería un buen periodismo “de desastres”: hacer una evaluación de si la información que ofrecemos contribuye a que las comunidades sometidas a una amenaza de cualquier tipo y origen (natural, socionatural o antrópico) ganen mayor control sobre sus vidas y su destino, o si, por el contrario, refuerza la condición de ‘víctimas impotentes’.

¿Y no sería un buen criterio para cualquier periodismo que trabaje por un mundo mejor para tod@s?

miércoles, 10 de febrero de 2010

Haití, ONG y comunicación


El terremoto en Haití ha servido para que los medios de comunicación repitieran su manual de cobertura de desastres, sin aportar mucho más que morbo, lugares comunes o espectáculo. Los 5 requisitos indispensables para que el circo mediático se instalase en Haití, perfectamente descritos en '¿Qué hace Piqueras en Haití?', ha desplazado a cientos de reporteros/as a llenar horas de imágenes, hacer y hacerse la foto.

Mientras tanto, pocas ONG han salido en los medios como fuentes de información. ¿Acaso 'Haití' ha sido lo suficientemente grande como para regalarle el protagonismo a otro? Muy probable. Cuando el tema ya no interese a los medios y cubran el expediente con entradas esporádicas, ¿a quién recurrirán?

Entretanto, en las webs de las ONG ha habido multitud de mensajes y varias coincidencias.

En líneas generales, abunda la falta de información sobre el país, denuncias de causas o resposabilidades (imprescindibles, que sí encontramos en otros espacios). Su lugar, o mejor dicho el lugar protagónico está capturado por una comunicación que tiene componentes similares: autopromoción/protagonismo ("estamos haciendo, hemos ayudado, hemos enviado..."), información ambigua u obvia (grandes daños, grandes pérdidas, gran sufrimiento...), invitación a 'participar' ("pon nuestro banner en tu blog..."), y todo este pack, funcional a la recogida de fondos (dona/apadrina/hazte socio/a y listas de cuentas bancarias), grandes slogans legitimistas ("en Haití desde hace 30 años... 40 años cambiando la sociedad haitiana...") que de tan simples ofrecen en bandeja su propia trampa: tantos años de cooperación allí y ¿por qué Haití sigue siendo el país más vulnerable y desigual de América? ¿Y por qué casi ni lo sabíamos antes?.

Detrás, literalmente detrás, podemos encontrar información interesante, críticas o propuestas... Como este fragmento del blog 'Desde el terreno' "La segunda escena ha sido ver como una supuesta ONG de cuyo nombre no quiero acordarme, llegaba en una furgoneta al Campamento de Sainte Marie, abría las puertas traseras y empezaban a lanzar ropa usada a la multitud, que inmediatamente ha comenzado a gritar y pelearse por agarrar alguna cosa. Ha sido una situación que me ha hecho pasar vergüenza ajena. Parece que todo vale en estas situaciones, incluso trabajar sin ninguna planificación ni criterio, llevando a los más desesperados a comportarse como bestias sin ninguna necesidad; reduciendo a escombros también los restos de dignidad que les queda, y además marcharse orgullosos de estar ayudando al pueblo Haitiano y listas para plasmarlo en un informe. No solo necesitan agua, comida y ropa, están ávidos de respeto. Y a veces no lo encuentran bajo la bandera de “lo que sea pero cuanto antes”." O esta propuesta educativa en Intermón-Oxfam, o un caso de organización de voluntarios/as haitianos/as para proteger a las mujeres ante posibles violaciones. Pero, en general, para llegar a este tipo de contenidos se ha de sortear (y aveces cuesta demasiado) el escaparate de la donación.

Algunas organizaciones, en cambio, han colocado en primer plano la denuncia o la explicación de causas, y es de destacar. Tal es el caso de Acsur-Las Segovias, que ha centrado sus mensajes impulsando la campaña Quién debe a Quién?, al igual que el Observatori del Deute de la Globalització. O Veterinarios Sin Fronteras, con espacios como éste, o Ingenieros Sin Fronteras, aportando más información que la propia.

Son algunos oasis entre tanta comunicación difusora, individualista, promocional. Un modelo comunicativo copiado del mundo de la empresa (desde cuándo a la Coca-Cola le ha importado que reflexionemos más allá de 'con o sin azucar') o de la administración pública, que se ha propagado en exceso y no permite 'al sector' como tal avanzar en un discurso fuerte de impugnación a los modelos de desarrollo, o que se comunique con (y no "a") la sociedad más allá de la oferta de la donación. Mucho menos, facilitar espacios para que las sociedades se comuniquen entre si. O que los relatos sean de este estilo: "...nos recibieron desde el primer día con los brazos y las mentes abiertas, para ayudarnos a identificar y filmar las situaciones de la vida cotidiana que sirvieran para hacer entender a la gente en España que, incluso en las condiciones más desfavorables, con la naturaleza y el contexto nacional más adverso, la gente se organiza, demanda y promueve cambios y, sobre todo, trabaja y lucha por salir adelante, alimentar a sus familias y construir un país.".

Atrapados/as en estos modelos comunicativos, a los que hemos llegado en muchos casos por inercia, porque eso es comunicación, o no?, repetimos los mismos errores... ¿Por qué utilizamos indiscriminadamente fotos de niños/as haitiano/as? ¿Por qué la población local rara vez tiene nombre? ¿Se nos olvida acaso citar nombres y cargos de 'los nuestros'? ¿Podemos impugnar el modelo de desarrollo desde una comunicación que (incluso bienintencionada) mantiene las diferencias, la superioridad de quién ayuda a quién?

Si "estamos en Haití desde hace x..." ¿por qué no se utilizan las webs para dar información útil a las personas damnificadas? ¿O a haitianos/as residentes fuera de su país? Ellos/as también deberían ser nuestro público. O mejor aún, propiciar espacios de diálogo entre usuarios/as-personas en igualdad de condiciones.

Pero, ¿se puede conseguir? En el taller que realizamos en el FSCat (La crisis del discurso de la solidaridad: hacia una agenda social de la comunicación), entre todas las personas asistentes, concluimos que sí, y que la mayoría de las causas de no haberlo conseguido hasta ahora, están a nuestro alcance cambiarlas o que podemos influir para lograrlo. Pero eso sí, hemos de modificar el modelo comunicativo publicitarista, que divide a las personas entre objeto y audiencias y que las mantiene aisladas para ejercer de único interlocutor.

Y necesariamente, el camino comienza por derribar la pared que separa a los departamentos de comunicación y educación para el desarrollo o cooperación.