sábado, 4 de septiembre de 2010

El peligro de las historias humanas (II)

Eneko siempre genial y contundente:
¿con qué historias transmitimos este mensaje?

La retórica del espectáculo y de la telebasura de última generación (que desvirtúa cualquier sentimiento real convirtiéndolo en una mueca) lo contamina todo, y ahí nos quedamos las ONG con nuestras mejores historias retenidas.

Quiero recuperar ahora el encuentro con Francesc Escribano, ex director de TV3, que organizó la federación ECAS en julio (aquí la crónica en catalán).

Al margen de que, como suele ocurrir en estos casos, ante la exposición pública de nuestras vergüenzas estructurales, la solución que nos propusiera para nuestros problemas de acceso a los medios fuera la de siempre (adaptarnos a un modelo de periodismo “clásico” que ya no existe), escuchar a Escribano era interesante porque si alguien sabe de historias humanas es él, que las ha convertido en una forma propia de hacer televisión, haciendo avanzar el reportaje clásico hacia el docu-show o docutainment.

Obviamente sus consejos para “salir” en los medios fueron en esa línea: ten algo que decir, di algo diferente, renueva tu mensaje, aprende a “vender” tu problema crónico, ayuda a transmitir problemas reales de gente real, “es necesario dar una dimensión humana y rostro a las historias”.

El problema es que al tiempo que nos sugería eso, nos explicaba cómo funciona la máquina. Resulta que “la realidad” no suele “encajarle” en las rutinas y los esquemas a los periodistas y como la complejidad no es fácil de explicar, simplifican. Piensan-en y piden estereotipos por falta de tiempo para documentarse y, por esa vía, acaban reforzando los estereotipos (¿cuantas veces os han llamado pidiéndoos testimonios o perfiles de cooperantes o usuarios “determinados”?). Además nos recordó que aunque a las ONG nos gustan mucho las historias “en positivo” y están muy bien para los telefilmes de domingo por la tarde, los medios prefieren los conflictos. Su manera de escapar a esas lógicas han sido sus series en las cuales ha seguido en el tiempo a los personajes y sus historias, para tratar de convertir los tópicos en “saber”, aunque él mismo reconocía que ni así era fácil.

El mensaje caritativo-inferiorizante hunde sus raíces en siglos atrás, y las desviaciones de los grandes medios audiovisuales (caritativo-morbosas) no han hecho más que alimentar el monstruo, pasando por encima de las buenas intenciones de las ONG. ¿Cómo hacer entender a los periodistas que son víctimas de sus propias trampas? Que sus clichés son camisas de fuerza. Que necesitamos nuevas historias más eficaces y performativas. Que tienen que escuchar a Adichie Chimamanda: reventar el tópico, nunca una sola historia, nunca la misma repetida.

Los mejores consejos que nos dio Escribano (y al piecito de la letra los seguimos en este blog):
* desconfía de los periodistas porque ellos desconfían de ti
* denuncia públicamente el mal periodismo (sobretodo cuando te la jueguen)
* y exige a los medios su responsabilidad social (a secas, sin apellido “corporativa”), porque están obligados por ley.

2 comentarios:

Toni, Tarragona dijo...

Mentre tant els moviments socials, els treballadors, els que denunciem ens hem d'inventar milers de propostes i accions "imaginatives" per cridar l'atenció, per oferir un bon vestit a una noticia a la que mai arribaran al moll de l'os. Seguirem insistint, gràcies per ajudar a obrir-nos els ulls, posar l'orelles, afilar els llapis i entonar la veu.

Lidia Ucher dijo...

Gràcies pels vostres post, que ens reubiquen a diari.
Abraçades,
Lidia